La gestión de mezclas de monitores para vocalistas con rangos dinámicos extremos es uno de los desafíos más complejos en el audio profesional. Alissa White-Gluz, reconocida por su trayectoria al frente de Arch Enemy y su capacidad para alternar guturales profundos con registros de soprano melódica, exige una precisión absoluta en su sistema de in-ear monitors (IEM). Para su ingeniero de monitores, Paavo Kurkela, la implementación del sistema KLANG:konductor ha sido la pieza clave para lograr la separación necesaria entre la voz y una instrumentación de death metal melódico densa y agresiva.
Kurkela, que ha trabajado con Arch Enemy desde 2018 y acompaña ahora a Alissa en el inicio de su carrera en solitario, justifica el uso de la mezcla inmersiva de KLANG como una necesidad técnica ante problemas físicos de monitoreo, como la conductividad ósea y el enmascaramiento de frecuencias.
El desafío técnico: conductividad ósea y solapamiento de frecuencias
Uno de los mayores obstáculos al mezclar para vocalistas de la potencia de White-Gluz es que escuchan su propia voz de forma interna a través de la vibración de los huesos del cráneo. Esto hace que la percepción de su volumen sea muy alta y difícil de equilibrar con la mezcla externa. Según explica Paavo Kurkela:
“Alissa es una vocalista tremendamente potente. Esto significa que, cuando canta, se escucha a sí misma de forma muy fuerte a través de la conductividad ósea. Esto dificulta especialmente la separación, sobre todo cuando la guitarra está exactamente en el mismo rango de frecuencias que su voz. Su balance tiene que ser perfecto, porque Alissa nota instantáneamente una diferencia de apenas uno o dos dB”.

Justificación de la mezcla 3D: posicionamiento vertical
La solución de KLANG permite desplazar los instrumentos fuera del plano horizontal convencional, creando un espacio virtual que evita que la voz compita con las guitarras. Kurkela utiliza una combinación de KLANG:konductor y KLANG:vokal+ integrados con una consola Allen & Heath dLive.
La innovación clave en este diseño de mezcla fue el uso del eje vertical para situar la referencia principal:
“Mantuve la voz de Alissa totalmente en el centro, pero elevada por encima de su cabeza en la mezcla. Esto me dio muchísima claridad y el tono se volvió realmente brillante. El procesamiento de KLANG es súper limpio y me dio una separación masiva entre instrumentos. Incluso cuando gritaba muy fuerte, Alissa aún podía oír las guitarras situadas a los lados. Funcionó a la primera y, cuando escuchó la mezcla, se puso muy feliz. Nunca había visto a un vocalista sonreír así”.
Flujo de trabajo y precisión en entornos críticos
En un género donde los arreglos son densos y las capas de sonido constantes, la capacidad de situar elementos como el click y las pistas de acompañamiento en el espacio inmersivo resulta determinante. Kurkela gestiona las mezclas a través de la KLANG:app en un Mac, monitorizando visualmente cada fader para asegurar que el nivel se mantenga en el «punto dulce» que la artista requiere.
“Equilibrar elementos importantes como el click y las pistas de acompañamiento sería casi imposible sin KLANG; no querría trabajar sin ello. Los músicos conocen sus mezclas. Yo le digo a cada cliente: ‘no es mi mezcla, es la tuya, dime qué hacer’. Es bueno que cuando muevo el fader, la KLANG:app me dé también una representación gráfica. Estoy un poco obsesionado con la lectura de dB, me ayuda a ser tan preciso como Alissa necesita que sea”.
Resultados en gira
La eficiencia del sistema se puso a prueba en salas con acústicas extremadamente secas durante las giras. En estos entornos, la limpieza del IEM se vuelve más evidente, permitiendo a la artista identificar cada elemento con nitidez. Para el ingeniero, la flexibilidad y la baja latencia del sistema permiten que esta configuración sea transferible entre diferentes artistas y recintos, manteniendo siempre el control sobre la imagen espacial.
Como concluye Kurkela sobre la operatividad del sistema: “Es realmente fácil. Una herramienta, unos pocos toques y ya estamos listos”.
